¡Caray! Qué difícil es tratar de escribir sobre algo así de importante, ¿alguna vez te ha pasado que no encuentras las palabras que abarquen algo tan grande?

Pues eso me pasa ahora mismo, y pensándolo bien, estoy casi seguro que Jesús no buscó palabras porque sabía que la mejor manera de transmitir lo que quería en aquel momento eran los hechos. concretamente te hablaré de 3 cosas que hizo ese Jueves Santo con las cuales marcó la vida de aquellos que lo seguían de tal modo que hoy decimos que éste día es el verdadero día del Amor:

 

1-Servicio:

Rompiendo paradigmas, siendo el primero y más importante, se hizo el servidor lavando los pies de sus discípulos para enseñarnos que el amor se expresa con las manos, ahí, en el servicio del ser amado. Es interesarte preguntarte: ¿Qué tanto te cansas por aquellos que dices amar? y ¿Qué tanto conoces sus verdaderas inquietudes para poder decir que tu servicio a ellos es lo que en verdad necesitan?

 

2-Donación:

“Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes” (Lc.22, 19a) ¿Qué mayor muestra de amor verdadero que ésta? Sabemos que el amor no es un sentimiento, sino una decisión de entregarse por el máximo bien del ser amado. Aquí nuevamente Jesús poniendo el ejemplo con sus acciones nos invita a reflexionar: ¿Mi vida contribuye a la plenitud del que me rodea? ¿Soy una muestra de entrega total dándome a quien lo necesita o sólo doy las sobras de mi tiempo y de mis fuerzas?

 

3-Envío:

¡Uuuuuuy! Aquí viene lo bueno, sin este punto sería inútil que te escribiera los anteriores. Jesús puso el ejemplo sirviendo y entregándose, pero después de hacerlo dejó estas palabras clave: Hagan esto en memoria mía” (Lc.22,19b) ¡Ajá! ¡Que  y yo hagamos lo que Él estaba haciendo en ese momento! Servir, entregarse, dar gracias (Eucaristía) es decir, que el amor, el verdadero amor, no se queda en uno, sino que debe siempre generar más amor, más entrega, más servicio, más personas plenas al darse; y claro que Jesús sabía que tú y yo podríamos hacerlo, sino simplemente no lo hubiera dicho. ¡Así que es hora de incomodarnos! De salir de nuestra pereza espiritual y comenzar a rezar, a actuar, a dar ejemplo y a hacer de nuestra vida un derroche de semillas de amor en el corazón de las personas.

¡Ánimo! A multiplicar el amor.

 

Deseo que vivas estos días Santos de tal manera que les permitas transformar tu vida y no como un mero ritualismo o vacaciones.

 

¡Sé Santo(a)!

 

En Xto: Augusto Coral, familiólogo.

Comentarios con Facebook