La familia sin duda es sustento para cada persona, sabemos que hay diversas familias, y que la historia de todas puede ser distinta, sin embargo cada una es llamada a enseñar y transmitir los valores más profundos que, sin duda, el día de mañana para cada integrante serán un pilar, para desenvolverse e interactuar en la sociedad.

San Juan Pablo II mencionaba que “La situación histórica en que vive la familia se presenta pues como un conjunto de luces y sombras”. (Familiaris Consortio, 6)Sabemos que en todas las familias existen problemas, y diversos conflictos, no obstante, es en la familia donde puedes ser completamente tú: reír, llorar, dialogar, incluso enojarte, es ahí también donde se aprende a ser una persona virtuosa.

Juan Pablo II siendo consciente del valor de la familia, se dedicó al estudio y defensa de la familia realizando algunos documentos como: sus catequesis sobre el amor humano, la exhortación apostólica “Familiaris Consortio”, y “Carta a las Familias 1994” -por mencionar algunos- pues la Iglesia Católica se ha preocupado por  atender las necesidades de la familia, tanto sociales, como  económicas, humanas, educativas y espirituales, ya que sabe que cada integrante de ella necesita de formación, pero sobre todo aprender el camino más sublime: el del amor y sacrificio.

Hoy en día, señala también el Papa Francisco en su exhortación apostólica Amoris Laetitiaque “la enseñanza sobre el matrimonio y la familia no puede dejar de inspirarse y de transfigurarse a la luz del anuncio kerigmático: o sea de amor y de ternura, para no convertirse en una mera defensa de una doctrina fría y sin vida”. (AL, 59) Es decir, la Iglesia no se ha cansado de transmitir y defender a la base de la sociedad: la familia.

Todos venimos de una familia, por eso es imprescindible comprometernos y responsabilizarnos en ella, ¿cómo?, si realizas el rol que en este momento te toca: ser padre o madre, hijo, o bien, hermano, ya que es en los pequeños detalles donde se puede amar.

 

¡Si te has decidido a amar, comienza por tu familia!

 

Berenice García Tello

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