¡Que alguien me explique!…

¿Por qué las personas y asociaciones que fomentan la diferenciación de géneros sexuales cuidan mucho la precisión semántica de estas orientaciones, pero descuidan la precisión semántica y realidad del matrimonio? Me explico:

Estas personas y asociaciones han llegado a formular y exigir el reconocimiento de precisiones semánticas –incluso han acuñado algunos neologismos–dirigido todo ello a describir con exactitud las diferentes orientaciones sexuales. Es así que hoy en día es insuficiente hablar de heterosexualidad y homosexualidad (gays en los hombres; lesbianas en las mujeres); pues también existe la bisexualidad, la transexualidad (sea ésta homo o heterosexual), la pansexualidad, la asexualidad y el intergénero. ¡Y hay de aquel que ose confundir la orientación sexual de una persona!

Por otro lado, estas mismas personas han decididoprescindir del significado de la palabra “matrimonio”: Del latín matrimonium, y éste de mater, matris(madre) y monium(calidad de). Es evidente que no existe posibilidad biológica para que dos hombres, o dos mujeres, puedan engendrar vida; para que pueda existir maternidad; para que pueda existir –en conclusión– matrimonio. Conservar éste como la unión entre un hombre y una mujer, abiertos responsablemente a la vida, es –en principio– una cuestión de lógica y elemental semántica.

No faltará quién sostenga que existe la posibilidad de maternidad no biológica por la vía de la adopción. Esto es real. De hecho existen testimonios muy bellos y edificantes de esposos que generosamente han abierto sus corazones a la adopción. Pero tampoco debemos confundir esta loable posibilidad con la pretensión de adopción entre parejas homosexuales ya que el derecho corresponde a los niños a tener un padre y una madre. Este derecho sólo se satisface en esposos heterosexuales.

En términos legales, hay que tener presente que el matrimonio es, antes que una institución jurídica, una institución natural. La ley se debe limitar a reconocerla y, por ser buena y necesaria, a protegerla. Queda claro que existe la posibilidad para que dos personas del mismo sexo se unan legalmente y que tal unión les ofrezca garantías y claridad en sus derechos y obligaciones. Para ello existen la Sociedades de Convivencia o pueden crearse otro tipo de sociedades (algunos proponen se llame homomonio). Pero es importante que éste no se equipare al matrimonio pues se trata de dos realidades distintas en su forma y en su fondo. No es discriminación. Es precisión semántica y ontológica.

Los ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que votaron en pro los amparos que llevaron a la tesis jurisprudencial 43/2015 (3 de junio de 2015), mediante la cual redefinieron, de manera aberrante, el concepto de matrimonio, dan pena. Los pobres cedieron a sus gustos y/o se sometieron a las modas y presiones de los pro LGBT, abandonando con ello la más elemental lógica, el celo por la verdad y la procuración de la justicia que les compete y les obliga. Han denigrado el alto cargo que les fue conferido. Han trocado la justicia por aberraciones. Han convertido la corte en guarida. Han quitado la venda a la justica. Si les quedara algo de dignidad, deberían de renunciar.

Luis Carlos Frías

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